FGL.

"Hay cosas encerradas dentro de los muros que si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo."

J.K.R.

"Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo."

lunes, 16 de noviembre de 2015

Vive y deja vivir.

A veces pienso que la vida es como un videojuego en el que cada persona que conoces, cada mascota que tienes o has tenido, cada amigo que has hecho, cada familiar que tienes o desgraciadamente has perdido, cada vecino con el cual has compartido escalera, ascensor o vivienda; cada conocido esporádico que has añadido a la lista de anécdotas de tus múltiples noches de locura y fiesta, cada aficionado con el que has debatido sobre tus sagas favoritas o al que has contagiado tu lado más friki, te ha aportado, de alguna manera, una vida más para poder disfrutar de la tuya al máximo. Pero no una vida tal y como la conocemos, sino simplemente un corazón de los encerrados en los frágiles jarrones del Zelda o una seta de las escurridizas y escondidas en ladrillos fácilmente alcanzables con un salto de Mario.
Una vida que nos permite vivir aquellas experiencias que nos conforman y nos hacen ser quienes somos a la larga, pero que sin tiempo para vivirlas no seríamos nada, tan sólo piezas de un eterno rompecabezas que siempre sigue el mismo camino, para llegar al mismo destino, sin vueltas, sin rodeos, sólo almidonados pasos por terreno confortable, conocido y, con el tiempo, repetitivo.
Una vida que valga por mil si la disfrutas con los que quieres, con los que te llenan, te completan, te hacen ser como eres sin temor al qué dirán, y que al compartirla, se transforma en múltiples vidas de la misma clase, siendo así el mejor y mayor ciclo posible, el de la vida, aquel que nada puede arrebatar salvo la despiadada, silenciosa, y muchas veces traicionera, muerte, que no se puede evitar, pero si recibir con una placentera sonrisa que refleje el hecho de haber tenido todo lo que deseabas, y, a su vez, haber podido vivirlo con los que creen que te mereces formar parte de sus emocionantes, rebosantes y particulares vidas.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Contrarreloj.

Palabras incesantes e insaciables recorren mi mente buscando un refugio, una interpretación, algo que las llene, les dé forma, sentido, cariño.
Ningún grito tiene cabida para alguien que sólo busca algo para decir, pues así sólo se corta, se hiere, se sangra y se muere.
Indomable es la lengua cuyos tajos atraviesan hasta la última de mis células. Cerrar los ojos no es barrera suficiente para ocultar esta guerra.
Uno debe abrirse paso entre opiniones, encasillamientos, mínimos errores que alcanzan a máximas audiencias, y todo para que al final nadie, ni siquiera tú, conozca el verdadero motivo de tanto giro sin rumbo ni fin.
Ninguno es capaz de pararlas una vez sueltas, tan sólo de evitarlas, repelerlas, ignorarlas, pues, cuando te enfrentas a ellas, es cuando más dentro te llegan, tanto, que incluso comienzas a pensarlas, a darles vueltas, a creerlas.
Responder con la misma moneda es lo primero que se cruza por tu mente, salir corriendo a esconderte te parece la opción más asequible, pero la vida no es un filme en el que puedas huir y ser feliz, sino una continua sucesión de acontecimientos a los que, si no igualas el ritmo, te los pierdes.


Libra.

Cuando el peso de todo lo que soportas a diario alcanza un punto en el que rebasa a tu propia fuerza , tanto física como mentalmente, necesitas una mano amiga que te ayude, no sólo a sujetar y a levantar esa carga, sino también a alejarla de ti, de forma que nunca más vuelvas a echar la vista atrás, ni por necesidad, ni por preocupación, por absolutamente nada. 
Con las manos libres, y los ojos despiertos, puedes mirar hacia delante, poniendo suma atención en cada paso que das, sin retroceder, tan sólo avanzar, y, si sucede algo que provoque que vuelvas a caer, te levantas, apoyado en tus manos, y contando siempre con las de tu fiel escudero, digo amigo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Fuerza de voluntad.

¿Cómo algo tan necesario a veces, e importante siempre, puede ser tan volátil, tan pequeño, tan efímero?
Nada es fácil en la vida, si no luchamos por ello, si no buscamos el camino correcto, si no tenemos fuerza de voluntad para mantener el empeño y conseguirlo.
Pero, ¿dónde buscar aquello que ni siquiera sabemos si realmente está? Lo intangible es invisible a los ojos, e intocable cual piel con piel. 
Lo único que nos queda para corroborar su existencia es el sentimiento, algo que nos dice en nuestro interior que es y que podemos seguir lo que nos indica.
El camino a seguir, irónicamente, no somos capaces de verlo y, casualmente, está guiado por algo que necesitamos, pero imposible de tener, de encontrar, al menos sin el suficiente y costoso esfuerzo.
La gente que te rodea te ayuda a no rendirte, a avanzar sin temor, pese a que lo que venga esté oculto y asuste al parecer desconocido. 
Aunque esto no siempre pueda ser así, pues, al estar todos en la misma situación, no podemos más que animarnos unos a otros, y mientras, cada uno trazamos nuestra vida, esa vida que es así gracias a nuestra fuerza de voluntad, la cual reside en alguna parte de nosotros y de lo que nos acompaña, y que no necesita nada a cambio, sólo da.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El camino de baldosas amarillas.

A veces acostumbrarse a algo no es lo correcto, pero seguir el camino fácil y seguro nos parece mejor que andar a tientas entre incertidumbre y miedo. 
La rutina rige nuestras vidas, como guía cansada de repetir una y otra vez la misma ruta, los mismos pasos, las mismas cosas, los mismos recuerdos. 
Nada es perpetuo, ni tan siquiera ella, pero la costumbre nos hace sentirnos cómodos y confiados, hasta que nos desviamos con respecto a ella y parece que todo ha dejado de tener sentido.
No sólo es perjudicial para nosotros, sino también para los que nos rodean. Cuando alguien normalmente sabe como te comportas, y de repente te encuentra totalmente del revés, se le rompen todos sus esquemas, como si una parte que creía clara dejase de poseer luz, como si ya no fueses la misma persona que sentía que conocía tan bien, sino alguien frágil que precisa de un abrazo y de una charla para desahogarse y volver a ser quién realmente es.
Uno mismo no se da tanta cuenta de estos momentos pues forman parte de su día a día solitario, interno, oculto, pero para el resto suponen otro mundo, uno en el que tu vida es un puzzle desecho, un rompecabezas imposible, un laberinto infinito, y sólo ellos pueden animarte y ayudarte a resolverlo.
Por ello, a la hora de la verdad, y pese a que nos asuste, nos imponga, nos frene, a veces un pequeño cambio puede darnos la vida, o al menos devolvernos una parte de ella, aquella que creíamos haber perdido junto con una persona, un lugar, un momento, una canción, o, por otro lado, aportarnos una, nueva y apasionante, que, de no ser por nuestro ansia de crecer, de superarnos, de avanzar, posiblemente no habríamos descubierto jamás.