miércoles, 4 de octubre de 2017

Lapso.

Tener claro lo que sientes y que a la hora de transmitirlo al resto, en lugar de comprensión, recibas preguntas, rechazo, falta de apoyo y distanciamiento hace que en tan sólo un segundo te replantees todo aquello que considerabas claro en tu vida y que, de repente, todo lo que haces, dices, crees y piensas se vuelva algo dudoso, frágil, tembloroso, e incluso triste.
¿Acaso sólo pensé en mí?
¿Será verdad que estoy equivocada y todo es como siempre fue?
¿Por qué me causa tanto dolor esta incertidumbre y esta soledad que, según parece, yo misma estoy buscando?
¿Es cierto todo aquello que me dice el resto, que es impresión mía y que nada es como yo creo?  
Ahora nada tiene sentido, pues mis prontas palabras hicieron mella en aquellos a quienes quería hacer ver lo que ocurre, y en lugar de servir para lo que yo esperaba, sólo les dejaron tocados, al igual que a mí, y me encuentro en un camino del que no sé cómo salir sin llevarme a alguien de por medio, pero teniendo claro que si debo elegir entre ellos o yo, elijo ser yo la que desaparezca, sin dejar rastro, invisible, como me suelo sentir y suelo ser.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Yerra.

Las cosas no siempre son como queremos, ni se acercan casi a ello, pero nos conformamos porque es mejor vivir con el peso de todo aquello que tuvimos que dejar de lado a intentar que algo imposible sea lo que no puede ser.
Muchas veces sabemos cómo es la realidad pero nos negamos a verlo, estiramos al máximo nuestras ilusiones, esperanzas, sueños, pasiones, hasta tal punto que cuando intentamos volver al sitio en el que sabemos que todavía el dolor es soportable, hemos perdido la puerta que nos dejaba allí y deformado aquello que podía llevarnos de nuevo al lugar de partida.
Nos cuesta horrores reconocer que no todo puede salir como deseamos, pese a que la gran mayoría de las veces es lo que sucede, pero sabemos que el último paso es la resignación. Porque nadie quiere enfrentarse a un mundo en el que nada es lo que parece, en el que todo tiene sus consecuencias y estas pueden llegar a sumirte en la más profunda de las simas, en el que prima el interés por encima del amor, en el que todos buscan destacar a costa de los demás.
Pese a todo esto, contamos con la esperanza, la cual nos sostiene, una y mil veces, sin cesar en su empeño, pues da igual cuantas veces nos caigamos, o lo profunda que sea esa caída, incluso no importa que en un principio, o a lo largo de lo vivido, nos temamos que la cosa vaya a llegar a ese punto de no retorno, porque contamos con esa fiel compañera.
Junto con ella siempre nos queda el instinto, que nos ayuda a distinguir de quiénes podemos fiarnos, en mayor o menor medida, pues no todo el mundo basa su vida en el interés o en destacar, aún hay personas que intentan ayudar, ya sea en silencio, ocultos, sin que se note su presencia, estas son las personas más dedicadas a la causa, y por tanto más valiosas, o ya sea a simple vista, con actos de diverso calibre, pero de igual validez que los de los que no quieren ser vistos.
Y es que, siendo justos, somos conscientes de que nada es eterno, ni para bien ni para mal, porque la vida es un constante cambio, movimiento, y no un impás, aunque a veces se atasque y lo parezca. Por eso, aunque en demasiadas ocasiones se nos quede grabado a fuego en la piel algo que jamás esperamos que tornase en nuestra contra, seguimos adelante, hasta la siguiente estación, para bajarnos de este infinito tren y ver qué es lo que nos encontramos, con nuevos ojos y grandes sentimientos, y sabiendo que la vida nos responderá, no siempre como creemos, pero de alguna manera que nos permita avanzar, echando la vista atrás de cuando en cuando, y con nuestra mochila de vivencias siempre a nuestra vera. 

lunes, 10 de julio de 2017

Selección.

Sentimos la necesidad de tener nuestras propias cosas favoritas con el fin de ser capaces de definirnos un poco más para nosotros mismos y con respecto al resto de gente que participa en nuestra vida.
Así es como llegamos a plantearnos y preguntarnos, más de lo que admitimos, cuál es nuestro [inserte palabra adecuada y azarosa: color, fruta, mes, número, estación, película, libro, canción, lugar, recuerdo, postre, comida, personaje, anime, palabra, serie, cuadro, prenda, asignatura, deporte, programa, animal, día, golosina, grupo, e incluso, persona] favorito.
¿Tan importante es clasificar todo aquello que nos rodea? 
¿Tenemos que quedarnos sólo con una cosa contando con tantas opciones a nuestro alrededor?
Es totalmente normal querer a algunas personas más que otras, y que nos gusten más ciertas cosas, y creemos que el definirlas un poco más nos ayudará a definirnos a nosotros mismos, pero no es así. 
La definición interior no puede llegar desde el exterior, pues es algo que está intrínseco en nosotros desde que nacemos, y que sólo podemos complementar con todas estas cosas que nos acompañan y nos encandilan en cierta medida, pero todos sabemos que la verdadera búsqueda está en nuestro interior, aunque no conozcamos exactamente dónde, cuándo, o cómo empezar.
Los seres humanos somos apasionados, sentimentales, bucólicos, complicados, profundos, al igual que lo es la vida y todo lo que la compone, quizá por eso necesitamos tanto de ella, conocerla hasta el más lejano de los extremos, y eso es lo que nos lleva a observar en todo momento más allá de donde estamos, para poder extraer cada pedazo, para poder saborear cada instante, para poder sentir cada segundo. Es esa ruta inmensa e infinita la que nos da vida, valga la redundancia, y la que a largo plazo nos proporciona esos pequeños detalles que nos enamoran a primera vista y que nosotros no tardamos en denominar como nuestros favoritos.
No es clasificación, no es elección, si no selección. Es identificarte con algo tangible y sentir que al menos, en cierta medida, te representa. Pero que una cosa te encante no quita que otras te gusten, nada es eterno, nada es simple, pero sobre todo, nada es único, salvo las personas y su esencia.

martes, 4 de julio de 2017

Descargo.

Por todas esas mentiras que intento que no lo sean porque, al fin y al cabo, ¿algo que se dice para que todo el mundo esté bien es una mentira?
Por presentarte a alguien que no te aportó nada a tu vida, o que lo hizo pero luego te lo quitó todo de golpe.
Por no estar ahí, por no ser una buena amiga.
Por no dejar las cosas claras, por no ser sincera.
Por ser tímida, por callarme cuando menos hace falta.
Por conocerte tan poco y quererte tanto, es una contradicción en sí misma.
Por no poder despedirme de algunas personas de las que me hubiera gustado poder hacerlo.
Por no entender cosas sencillas y entender cosas complejas.
Por ser joven y, como dice la gente, no estar preparada para el mundo, por decir cosas sin sentido, o aparentemente así, porque no las he vivido, aunque no creo que todo esto funcione así.
Por ser una cobarde, por llorar más de lo que jamás reconocería, por tener miedo.
Por no sentirme nada a gusto conmigo misma pero apoyar que otros sí se sientan así.
Por ser una tonta, por quedarme donde estoy en lugar de avanzar y explorar.
Por no seguir mis consejos pero intentar que el resto sí lo haga.
Por joder los buenos momentos cuando todo el mundo está feliz y yo no.
Por cerrarme como una concha que protege una preciada perla, aunque esa perla esté hecha de sufrimiento.
Por cada una de las veces que me he antepuesto al resto.
Por cada una de las cosas que he hecho.
Por cada una de las cosas que no he hecho.
Por cada cosa que he pensado.
Por cada cosa que no he pensado.
Por cada cosa que he dicho y por las que no he dicho.
Por cada promesa realizada pero no cumplida.
Por no preocuparme por los que debo preocuparme.
Por intentar ser feliz.
Por mí.
Por no ser capaz de seguir y por toda esta entrada, lo siento.

sábado, 3 de junio de 2017

Mei.

Creo que la última vez que alguien te escribió algo expresándote su cariño, su amor, o sentimientos en general fue hace tiempo ya, y creo que está bien cerrar ese círculo, y empezar uno nuevo.
Sé que me vas a matar por esto, pero vamos a mejorar la estadística del audio del año pasado, que sigues teniendo guardado y este año aparte tienes esta entrada, que con ella quiero decirte todo lo que me importas, y porque a veces las cosas físicas son más perceptibles, las sentimos más, entonces por eso quiero decirte que llegaste como si nada y te convertiste en todo (vale, sabes que tengo más imaginación que esto). 
Realmente sí que eres un todo en mi vida, porque sabes que la ingeniería no sería ni mucho menos aguantable, ni divertida, ni cómoda, o sea, sin ti no sería lo mismo aunque por poco acabamos haciendo otras carreras, y casi no nos conocemos, pero ahora lo hacemos, y podemos irnos adonde queramos a hacer lo que queramos, sabiendo que la otra persona va a estar ahí y es un sentimiento súper cómodo. Y sabes que soy una persona de gestos de cariño, abrazos y demás, y que por mí me pasaría la vida abrazando a la gente, a veces en una despedida se queda corto decir adiós, o decir nos vemos, y siempre está bien un gesto, aunque sabes que yo respeto todo lo que sientes, y lo que crees, y cada uno de los abrazos que nos hemos dado han sido súper bonitos y mágicos, y quizá eso los hace más especiales, que sean momentos peculiares, buenos, malos, algo más de lo segundo, pero no es nada malo, porque así los guardamos más intensamente, y los recordamos con una sonrisa, que es lo que cuenta. 
Me encanta la vena friki, que me juntases al mundo del anime, y me encanta porque poca gente es tan parecida a mí y he tardado tanto en encontrarla, que 18 años no son tanto tiempo pero si parece una eternidad si pienso en otra gente que ambas conocemos. Me alegra tanto y me llena tanto todo lo que pasamos, todo lo que lloramos, reímos, charlamos, jugamos a las cartas, todas las películas que vemos, eventos frikis, y no se puede pedir más. 
A veces pasamos por malos momentos y está súper bien contar con la otra persona, contar de verdad, sabiendo que un día eres tú, otro yo, otro las 2, y que siempre va a ser así, no va a ser un "qué te pasa" o un "qué tal" por convencionalismos, si no que va a ser una pregunta sincera, y un te voy a escuchar los audios de todos los minutos que tú quieras, o vamos a tomar un café y vamos a hablar mil horas, vamos a dar una vuelta y a despejarnos porque lo necesitamos, vamos a todo. Adoro nuestras escapadas de clase, y da igual con quiénes vayamos, nosotras 2, con el grupo o con quién sea. Y no hay nada como estar simplemente, sentirnos cómodas. Eso es lo que la vida necesita, gente con la que no haga falta nada más que saber que están y que son, y que estarán y que serán siempre, y ya está. 
Te quiero muchísimo, y seguro que a esta entrada le faltan mil cosas, sabes que vivo espesa, pero está escrita con todo mi amor. Adoro que nos gusten los gatos y los perros, y a tus mascotas, y tus padres son amor. Por muchos más viajes, días de clase con lo que vengan, por que saquemos la ingeniería, por que veamos muchos más años Eurovisión en tan buena compañía, por que quedemos muchas más veces con la gente a la que queremos, por que tengamos noches de cualquier tipo, por que sepas que puedes contar conmigo en los buenos y en los malos momentos, y por que sabes que te doy lo que necesites, porque para las personas que a uno le importan no existen frenos a ese sentimiento de ayudar y de ser ayudado, porque es mutuo, y es importante. Por Harry Potter, por Matrix, por Star Wars, por todas las sagas que compartimos y las que nos vamos a enseñar la una a la otra, por mil y un disfraces, a ser posible con algo menos de maquillaje en la cara, por más Cometcon, por más cine.
Siempre, te quiero, felices 20.

martes, 28 de febrero de 2017

Inciso.

Siento mis mejillas arder como si de un volcán en pre-erupción se tratasen, y podría decirse que es así.
Torbellinos de lágrimas pretenden salir de las pequeñas ventanas al mundo que cesaron de iluminar el camino para volverlo algo borroso e invisible, al menos hasta que la calígine de la tormenta interior pase y algo de luz se cuele entre la barrera de pensamientos, que establezco cuando las palabras dejan de tener sentido. 
Todo se mueve a mi alrededor, y en mi interior también, lo cual hace que parezca que vivo en un terremoto constante cuando realmente la única que tiembla desacompasadamente soy yo. Mi sismógrafo interno lleva años estropeado, tantos como yo llevo ofuscándome y expresando con mi piel aquello que no se puede etiquetar.
Contemplo mi reflejo como alguien que me mira y no sabe qué soy, hace tiempo que no deja de ser así, que haga lo que haga parece que caigo y caigo, como si de un pozo al fin del mundo se tratase, pero siempre acabo encontrando una mano que me ayuda a tenerme en pie, aunque sea momentáneamente, a la espera de mi siguiente ola de calor.

Contrastes.

La discordancia entre mi forma de actuar y pensar con respecto a la sociedad y a los valores de la misma, y la forma de actuar y pensar con respecto a lo que siento, veo, quiero, necesito y espero de la vida hace que me deba replantear las cosas sucesivas veces antes de poder llegar a un lugar lógico y cómodo.
Me considero liberal en todos, o prácticamente todos, los ámbitos de la vida, pues intento no cerrarme a nada y avanzar con la mente abierta para evitar prejuzgar, radicalizar y equivocarme. Sin embargo, en algunos aspectos tengo una tendencia que podría denominarse como clásica, ya que necesito una serie de cosas para sentirme cómoda, segura, en mi propia zona de confort, lo cual no hace nada salvo beneficiarme, ya que hasta que no tengo una base sólida sobre la que apoyarme, decido no opinar del tema más allá de lo que mi propia experiencia previa pueda permitirme.
Sin embargo, pese a que esto es algo bueno y fácil de conseguir y lograr, también es un punto débil a considerar ya que en ese proceso de conocimiento y adaptación, la gente puede ver una oportunidad perfecta para intentar influenciar esa borrosa perspectiva que estoy deseando definir, y las cosas pueden no salir como esperaba al equivocarme situándome en una postura con la que no me siento identificada.
Por lo general, me rodeo de personas de confianza, que a la vez que me expresan su opinión con respecto a diversos temas, entienden que yo pueda precisar de algo más que palabras para llegar a extraer todo el jugo que se pueda sacar a la verdad, a lo que hay y a lo que no, a lo oculto, a todo.
La experiencia se alcanza a través de experiencias, valga la redundancia, buenas y malas, conocidas y desconocidas, deseadas y no deseadas, y somos conscientes de que muchas veces el camino no es el mejor, pero también que la huella de todo ello permanece junto a nosotros.
Claro está que, si no me replantease en todo momento el por qué de aquellas sensaciones que invaden mi mente a cada instante, quizá podría llegar a algo más potente desde un principio. Lo irónico es que ya le doy vueltas hasta a aquello que creía tener bastante definido, por lo que sólo llegó a la conclusión de que conozca o desconozca un tema, tengo que encontrarme muy segura como para no modificar de un momento a otro lo que pensaba sobre él, o tener que cambiar mi forma de actuar porque sienta que hasta ahora nunca lo hice bien, o porque los demás no sean como yo en ese sentido.