FGL.

"Hay cosas encerradas dentro de los muros que si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo."

J.K.R.

"Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo."

miércoles, 19 de agosto de 2015

Injuria.


Llorar de rabia y de frustración por no entender que es lo que has hecho o estás haciendo mal. Cuando uno se cansa de dar, dar y dar, y recibir solamente reveses y puñaladas, las cosas se tiñen con un cinismo nada sano ni en el fondo explicable.
No sabía hasta que punto la invisibilidad podía volverse en contra de uno, pero cuando torna a demasiada visibilidad, a ojos de los que la pintan, ya nada tiene sentido.
Los argumentos no sirven de nada cuando no hay un trasfondo tangible, o por lo menos, algo que lo refute, lo secunde, lo aguarde.
Hablar sin saber es precioso, y más cuando no es de uno mismo, o el/la susodicho/a no está presente para poder opinar, gritar, llorar, arañar, tirar, defenderse.
Las lágrimas purifican pero no borran, esconden pero no llenan, alivian pero no abrigan.

domingo, 19 de julio de 2015

Descarga.

Esa tendencia tan típica, tópica y humana, todo al mismo tiempo, que tenemos todos cuando nos sentimos incómodos, nerviosos, acelerados, distintos, ofuscados, y demás, de soltarlo todo, de golpe, contra el primero que pillamos, sencillamente porque esa es la primera persona que se ofrece para servir de ojos, oídos, hombros, y en general, apoyo cuando ve que no podemos más, que el mundo se nos viene encima y quizá necesitemos otra espalda más para cargarlo, o un abrazo para calmar nuestro interior.
¿Y qué hacer cuando, habiendo trasladado todo lo que nos perturbaba y no nos dejaba tranquilos a una persona que no se esperaba ese ataque, no nos sentimos liberados? La carga compartida no significa que sea menos carga ni menos real ni menos dura, sólo implica que nos sintamos tristes, solos e inseguros, y encima culpables, por haber hecho que alguien que queremos pase por todo esto sin motivo y sin merecerlo.

martes, 26 de mayo de 2015

Estallido.

A veces nos cuesta darnos cuenta de que la realidad es distinta a lo que pensamos simple y sencillamente porque no nos enfrentamos a ella con la suficiente perspectiva y garra. Pero, cuando llega de repente un momento en el que no sabes qué hacer, dónde meterte, o cómo seguir, todo se vuelve un maremágnum de ideas, sentimientos y recuerdos. 
Nunca me he considerado una persona excesivamente romántica o pastelosa o simplemente necesitada de amor y cariño, no más que el familiar y de los amigos, pero cuando parece que todo el mundo encuentra a su otra mitad y tú permaneces como siempre, necesitas replantearte aquello en lo que creías. Cuando el tiempo que pasas con ellos se vuelve tiempo que compartes con las parejas sientes que ya nada tiene sentido, que quizá llega el momento de encontrar a alguien que te mire como se miran ellos, que te sonría sin motivo aparente, que te escuche de madrugada o te susurre al oído palabras que sólo para vosotros tienen sentido, pero que resultan lo más gratificante del mundo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Flash.

Rápidos pensamientos atraviesan mi mente, sin sentido, sin rumbo, sin final, sin. 
Los sinsentidos ofuscan mi mente, llena de niebla y de viejos recuerdos, y provocan ríos de emociones, agujeros en el pecho, e idas de vueltas.
Mis hombros se hunden bajo el peso de lo que supone cada segundo de vida, cada día, cada paso, cada parpadeo, cada palabra.
Me cuesta respirar, más que sonreír de verdad, o interpretar las expresiones o palabras que la gente me dirige. 
Estoy perdida en mi rutina, el camino que repito constantemente se ha tornado laberinto, y yo, yo soy la que da vueltas mientras los granos de arena del reloj sentencian la proximidad del fin.

sábado, 9 de mayo de 2015

Ciclo.

¿Qué hacer cuando sientes que por mucho que grites nadie te va a escuchar, cuando todas las palabras del mundo no parecen suficientes, y, a su vez, simplemente ninguna palabra te hace falta para mostrar todo lo que te está haciendo gritar? 
¿Por qué cuando no sigues los modelos sociales los demás te tienen que juzgar? ¿Por qué uno no puede ser o actuar como le apetezca sin encontrarse sometido a una oleada constante de críticas, miradas extrañadas y preguntas que buscan respuestas que jamás habías necesitado plantearte hasta ese momento?
¿Acaso los estándares de felicidad deben ser iguales para todos cuando no todos somos iguales? 
Toda la vida nos empeñamos en buscar eso, felicidad, perfección, amor, compañía, aceptación, en ser como todos aquellos que se empeñan en mostrarnos el camino a seguir, su camino, como si ese fuera el idóneo, cuando realmente ni sabemos por lo que han pasado, ni podemos ser como ellos, pues estamos condicionados, nuestras ideas, nuestros miedos, nuestros complejos, nuestros recuerdos, nuestras experiencias nos conforman, nos llenan, nos hacen. 
Pero a veces eso no es suficiente, ni para uno mismo, ni para el resto. Simplemente, pese a todos tus intentos de luchar, de salir, de seguir, de vivir como quieres y lo que quieres, nada parece lo que el resto busca y quiere en ti. Y te preguntas que es lo que hay de malo en ti, eso que todos pueden ver menos tú, eso que todos se ven autorizados a criticar y a burlarse y que a ti lo único que te da son quebraderos de cabeza, y ganas de llorar, de correr, de gritar.
Y todo vuelve a empezar, te vuelves a preguntar qué hacer si nadie va a escuchar lo que ahora sientes la necesidad de soltar, si el problema quizá es que tras una vida de callar y aguantar, todos te ven como alguien que no necesita hacer eso, gritar, hablar, expresarse, pues jamás lo has hecho, porque aunque ellos no lo sepan, nunca lo has visto como algo imprescindible hasta ahora. Y cuando más deseas ser escuchada, como todos esos que han recurrido y recurren a ti por tu calma, tus consejos, tus palabras, tus abrazos, ves que en realidad no hay nadie, no hay nada, solo silencio, palabras que rompen en tu interior, y corazones vacíos sin hueco para alguien que necesita eso, un corazón comprensivo, amable, sincero, sencillo, como ella es, como quiere seguir siendo, pese a que el resto no entienda por qué, y siga con su vida como si todo esto de una ilusión se tratase, de un espejismo, y no de verdaderos sentimientos que, en parte, si se parasen a pensarlo, muchos provienen de ellos.

viernes, 17 de abril de 2015

Reflujo.

Nunca estás seguro de cuánto necesitas realmente hablar o tratar algo hasta que lo haces, y las palabras salen a trompicones, sin freno, junto a una oleada de sentimientos que las acompañan y que has estado guardando y escondiendo para ti todo el tiempo transcurrido desde lo acontecido.
Empiezas con una cosa sencilla, un detalle, algo que te llamó la atención, pero, poco a poco vas avanzando, muchas veces a pasos agigantados y sin rumbo, y cuando percibes lo que ocurre, te ves incapaz de salir del bucle que inconscientemente tú mismo has descubierto.
Entonces, dejas de intentar escapar, simplemente te dejas llevar, y lo sueltas todo, a veces, sin dar cabida a nada más que se dé a tu alrededor, pues sientes que si paras, no vas a ser capaz de hacer nada más que revivir ese momento, ese instante, una y otra vez, como si jamás hubiese terminado, como si siempre estuviera ahí, rondando tu mente, y hundiéndose en un pequeño rincón, oscuro, solitario y polvoriento de tu corazón, cual pesada piedra.
Y, tras un segundo, todo cesa, aquello que fervientemente deseabas liberar ya lo has transmitido, a otros ojos, otras manos, otros oídos, otros labios. Sólo queda la estela del momento, transformada en miradas y gestos de comprensión, de sorpresa, de misterio, de paz, de cordura.

sábado, 28 de marzo de 2015

Cabal.

Y que la soledad no provoque nada en mí salvo paz y calma y claridad y sobriedad me asusta y me inquieta, pero a la vez me llena y me hace ver qué, cómo, por qué y cuánto soy.
Todo tiene su parte mala y buena, siempre y cuando llegues a llevarlo a cabo, pero si ni eres capaz de seguir o lograr tus propios ideales, la cosa de desequilibra y siniestra.
Siniestros del corazón, ríos a través de ventanas del alma abiertas de par en par por las que aflora cualquier clase de emoción, pensamiento, palabra o miedo. 
Reflejos fugaces de tus sentimientos aparecen en los ojos de tus amigos, cual ninja perspicaz, pero jamás se corresponden con la más mínima realidad de tu mundo.
Vacío intenso pero confortable y seguro te conforma, te define, te supera y te oculta.
Sonidos silenciosos, silencios sonoros, tu día a día, abstracto, indiferente, complicadamente invisible.