FGL.

"Hay cosas encerradas dentro de los muros que si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo."

J.K.R.

"Las palabras son, en mi no tan humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia, capaces de infringir daño y de remediarlo."

jueves, 3 de septiembre de 2015

Metamorfosis.

Mi introversión pasa a ser extroversión cuando quiero o necesito ocultar la necesidad de hablar, de soltarlo todo, de llorar, de un abrazo.
En esos momentos, jamás conocerás a alguien que haga tan rápidamente comentarios graciosos y bromas que rellenen el silencio de un alma atormentada,  o que ponga sonrisas de oreja a oreja y miradas de doble hoja para evitar que al cerrar los ojos, todo se vuelva oscuro y demasiado real.
Pero eso es sólo una fachada, uno de los reflejos del espejo, el que uno mismo quiere mostrar, la parte que todos desean ver en todo momento.
La parte dura es el después, la soledad, pues es cuando la extroversión evoluciona a la verdad, al dolor, a no poder frenar más lo que uno siente.
Entonces, nada sirve, sólo soltarlo todo, ya sea con alguien de confianza, o simplemente en un momento de intimidad, de retiro, mitigando la sensación que te llena con cosas que te gustan, que te hacen sentir bien, hasta que al fin te veas capaz de compartirlo, o de superarlo, y todo haya pasado.

Azul medianoche.

Delante del papel muchas cosas me vienen a la mente y, sin embargo, ninguna parece suficiente. 
Ella es princesa, y de las guerreras diría yo.
Ella es ángel.
Ella es sirena y mar.
Ella es cielo y fuego.
Ella es amor y consuelo.
Ella es sinceridad.
Ella es magia, pero no la de los libros, si no real.
Ella es arte.
Ella es poesía.
Ella es coraje, tristeza, y sonrisas.
Ella es puente y destino.
Ella es palabra, caminante, y camino.
Cada minuto junto a ella es una vida de la pasión, el esfuerzo, el cariño y la compañía que sólo ella es capaz de emanar y poseer.
15 años a su lado no son nada, pues, lo que tiene para dar llenaría mil vidas y, aún así, ella sería como siempre, pura sonrisa, talento y frescura.
¿Cómo vivir sin aliento, sin latidos, sin ese azul medianoche que me acompaña a cada paso y pensamiento de mi día a día?
Nada es igual si estamos lejos, y por teléfono jamás puedo transmitir lo que me llena cada mensaje tuyo, cada llamada, cada emoticono que no expresa ni la mitad del sentimiento verdadero.
Uno de nuestros abrazos puede cambiarlo todo, pues calma, reconforta, reúne, soluciona, llena.
Un café junto a ti es esperanza de soltarlo todo, de ser yo misma, de vivir libre, de perderme en tu sonrisa.
15 años no es nada, pues no han sido cada día, pero aún así, cada uno de esos pequeños momentos con una gran persona, amiga, mujer, pensadora, ha sido único, irreemplazable, perfecto.
Mi mente intenta encontrar palabras adecuadas para decirte lo que para mí significas, y lo único que se me viene es tu imagen de ojos tristes y gran sonrisa, y un nudo al corazón, pues si no está contigo, está vacío, y cuando te encuentra, lo blanco y negro se vuelve de color azul intenso.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Injuria.


Llorar de rabia y de frustración por no entender que es lo que has hecho o estás haciendo mal. Cuando uno se cansa de dar, dar y dar, y recibir solamente reveses y puñaladas, las cosas se tiñen con un cinismo nada sano ni en el fondo explicable.
No sabía hasta que punto la invisibilidad podía volverse en contra de uno, pero cuando torna a demasiada visibilidad, a ojos de los que la pintan, ya nada tiene sentido.
Los argumentos no sirven de nada cuando no hay un trasfondo tangible, o por lo menos, algo que lo refute, lo secunde, lo aguarde.
Hablar sin saber es precioso, y más cuando no es de uno mismo, o el/la susodicho/a no está presente para poder opinar, gritar, llorar, arañar, tirar, defenderse.
Las lágrimas purifican pero no borran, esconden pero no llenan, alivian pero no abrigan.

domingo, 19 de julio de 2015

Descarga.

Esa tendencia tan típica, tópica y humana, todo al mismo tiempo, que tenemos todos cuando nos sentimos incómodos, nerviosos, acelerados, distintos, ofuscados, y demás, de soltarlo todo, de golpe, contra el primero que pillamos, sencillamente porque esa es la primera persona que se ofrece para servir de ojos, oídos, hombros, y en general, apoyo cuando ve que no podemos más, que el mundo se nos viene encima y quizá necesitemos otra espalda más para cargarlo, o un abrazo para calmar nuestro interior.
¿Y qué hacer cuando, habiendo trasladado todo lo que nos perturbaba y no nos dejaba tranquilos a una persona que no se esperaba ese ataque, no nos sentimos liberados? La carga compartida no significa que sea menos carga ni menos real ni menos dura, sólo implica que nos sintamos tristes, solos e inseguros, y encima culpables, por haber hecho que alguien que queremos pase por todo esto sin motivo y sin merecerlo.

martes, 26 de mayo de 2015

Estallido.

A veces nos cuesta darnos cuenta de que la realidad es distinta a lo que pensamos simple y sencillamente porque no nos enfrentamos a ella con la suficiente perspectiva y garra. Pero, cuando llega de repente un momento en el que no sabes qué hacer, dónde meterte, o cómo seguir, todo se vuelve un maremágnum de ideas, sentimientos y recuerdos. 
Nunca me he considerado una persona excesivamente romántica o pastelosa o simplemente necesitada de amor y cariño, no más que el familiar y de los amigos, pero cuando parece que todo el mundo encuentra a su otra mitad y tú permaneces como siempre, necesitas replantearte aquello en lo que creías. Cuando el tiempo que pasas con ellos se vuelve tiempo que compartes con las parejas sientes que ya nada tiene sentido, que quizá llega el momento de encontrar a alguien que te mire como se miran ellos, que te sonría sin motivo aparente, que te escuche de madrugada o te susurre al oído palabras que sólo para vosotros tienen sentido, pero que resultan lo más gratificante del mundo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Flash.

Rápidos pensamientos atraviesan mi mente, sin sentido, sin rumbo, sin final, sin. 
Los sinsentidos ofuscan mi mente, llena de niebla y de viejos recuerdos, y provocan ríos de emociones, agujeros en el pecho, e idas de vueltas.
Mis hombros se hunden bajo el peso de lo que supone cada segundo de vida, cada día, cada paso, cada parpadeo, cada palabra.
Me cuesta respirar, más que sonreír de verdad, o interpretar las expresiones o palabras que la gente me dirige. 
Estoy perdida en mi rutina, el camino que repito constantemente se ha tornado laberinto, y yo, yo soy la que da vueltas mientras los granos de arena del reloj sentencian la proximidad del fin.

sábado, 9 de mayo de 2015

Ciclo.

¿Qué hacer cuando sientes que por mucho que grites nadie te va a escuchar, cuando todas las palabras del mundo no parecen suficientes, y, a su vez, simplemente ninguna palabra te hace falta para mostrar todo lo que te está haciendo gritar? 
¿Por qué cuando no sigues los modelos sociales los demás te tienen que juzgar? ¿Por qué uno no puede ser o actuar como le apetezca sin encontrarse sometido a una oleada constante de críticas, miradas extrañadas y preguntas que buscan respuestas que jamás habías necesitado plantearte hasta ese momento?
¿Acaso los estándares de felicidad deben ser iguales para todos cuando no todos somos iguales? 
Toda la vida nos empeñamos en buscar eso, felicidad, perfección, amor, compañía, aceptación, en ser como todos aquellos que se empeñan en mostrarnos el camino a seguir, su camino, como si ese fuera el idóneo, cuando realmente ni sabemos por lo que han pasado, ni podemos ser como ellos, pues estamos condicionados, nuestras ideas, nuestros miedos, nuestros complejos, nuestros recuerdos, nuestras experiencias nos conforman, nos llenan, nos hacen. 
Pero a veces eso no es suficiente, ni para uno mismo, ni para el resto. Simplemente, pese a todos tus intentos de luchar, de salir, de seguir, de vivir como quieres y lo que quieres, nada parece lo que el resto busca y quiere en ti. Y te preguntas que es lo que hay de malo en ti, eso que todos pueden ver menos tú, eso que todos se ven autorizados a criticar y a burlarse y que a ti lo único que te da son quebraderos de cabeza, y ganas de llorar, de correr, de gritar.
Y todo vuelve a empezar, te vuelves a preguntar qué hacer si nadie va a escuchar lo que ahora sientes la necesidad de soltar, si el problema quizá es que tras una vida de callar y aguantar, todos te ven como alguien que no necesita hacer eso, gritar, hablar, expresarse, pues jamás lo has hecho, porque aunque ellos no lo sepan, nunca lo has visto como algo imprescindible hasta ahora. Y cuando más deseas ser escuchada, como todos esos que han recurrido y recurren a ti por tu calma, tus consejos, tus palabras, tus abrazos, ves que en realidad no hay nadie, no hay nada, solo silencio, palabras que rompen en tu interior, y corazones vacíos sin hueco para alguien que necesita eso, un corazón comprensivo, amable, sincero, sencillo, como ella es, como quiere seguir siendo, pese a que el resto no entienda por qué, y siga con su vida como si todo esto de una ilusión se tratase, de un espejismo, y no de verdaderos sentimientos que, en parte, si se parasen a pensarlo, muchos provienen de ellos.